Brahmāmudrā, y decile adiós al dolor

Me gusta comenzar las prácticas con Brahmāmudrā, el gesto de Brahmā. Su práctica permite una toma de conciencia rápida, sin esa sensación de adormecimiento que suele aparecer cuando la toma de conciencia se hace acostado.
La palabra mudrā esta compuesta por dos términos - mud (felicidad) ra (dar) - y tiene varios significados, de los cuales nos interesan tres: “gesto”, “postura de dedos” y “aquello que brinda felicidad”. En nuestro contexto de Hatha Yoga, una mudrā canaliza y concentra la energía espiritual del practicante, llevándolo al bienestar psicofísico.
Brahmāmudrā es, según la tradición que sigo, un gesto corporal. Su técnica es más que sencilla, pero hice unos dibujos para que puedan practicar sin dudas.
Sentados (en el piso) con las piernas cruzadas y la mirada al frente, alinear la espalda y el cuello y llevar los hombros hacia atrás, sin tensión innecesaria. Las manos descansan sobre las rodillas. Inhalando girar la cabeza a la derecha, de forma que la nariz quede paralela a los hombros (I).
Mantenemos la postura unos instantes y exhalando suavemente volvemos la cabeza a su posición original. Inhalando giramos la cabeza hacia la izquierda, y una vez alineada con los hombros mantenemos unos segundos y volvemos al centro exhalando (II).
Luego inhalando llevamos la cabeza hacia atrás buscando que el mentón apunte hacia el techo, cuidando que el cuello no se mueva (III).
Mantenemos un instante y volvemos exhalando al centro, y sin mover el cuello bajamos la cabeza, inhalando, y buscando que el mentón toque el pecho (IV). Nuevamente, mantenemos un instante y volvemos al centro exhalando. Repetimos toda la secuencia dos veces más.
Es importante que el movimiento sea suave, coordinando la exhalación para que termine cuando la cabeza llega al centro, y la inhalación empiece con el movimiento de la cabeza hacia las cuatro direcciones.
Brahmāmudrā es ideal para los que vivimos atrás de un monitor, nos ayuda a aliviar la tensión y rigidez en toda la zona del cuello, y sirve para mejorar la postura de los hombros. Lo bueno es que es tan simple que podemos practicarla en cualquier momento del día, hasta en la oficina. Aunque idealmente hay que hacerla sentados sobre el piso, podemos practicarla sentados en una silla, lo importante es la espalda recta y la posición del cuello y hombros.
Pero esta mudrā no solo tiene beneficios físicos. Les recomiendo practicarla con los ojos cerrados y la atención puesta sobre la respiración. A la tercer vuelta les aseguro que van a empezar a notar el cambio, esa sensación de paz y felicidad que se genera únicamente con el contacto con nuestra esencia verdadera.
By Yogi | Marzo 26, 2008 | Categorias: Sadhana |

