Somos nāda

Hace algunos días surgió la posibilidad de estudiar Dhrupad con Ashish Sankrityayan, discipulo de los hermanos Dagar, y la verdad estoy bastante entusiasmado.

El Dhrupad, uno de los géneros más antiguos dentro de la música clásica, es un desprendimiento del canto védico de los templos. Curiosamente, fué un músico musulmán de la corte de Akbar, Miyan Tansen, quién terminó de darle su forma actual al estilo, escencencialmente vocal ya que los indios consideran a la voz humana como el instrumento músical perfecto.

Es este carácter espiritual del género lo que lo diferencia sensiblemente de otros que nacieron como divertimento de corte, como el Khyal o el Thumri. La práctica del Dhrupad es Nāda Yoga, la unión con Brahman a través del sonido y para su ejecución correcta se necesitan años de entrenamiento no solo en Raga y Thalam sino también en técnicas yogicas que permiten expandir el sonido a través de todo el cuerpo. Así el músico-yogī reproduce en su microcosmos lo mismo que Śhivá-Shakti en el macrocosmos.

En India se dice Nāda Brahma: Dios es Sonido, y es importante notar que se considera a un sonido, el pranava OM, como Brahman. Es decir, estamos hechos de sonido, de vibración, de Spanda.

Hay otras maneras para experimentar el Nāda Yoga, que afortunadamente no requieren del aprendizaje de ragas y thalas. El curriculum del hatha yoga incluye varios prānayāmas donde se utiliza el sonido como herramienta. Me tienta explicar alguno, pero sería bastante imprudente de mi parte hacerlo a distancia, prefiero explicarlos personalmente. Sin embargo una buena técnica, inocua pero efectiva, es la recitación del OM.

Luego de inhalar profundamente, sentados con la espalda bien recta y los ojos cerrados, pronunciar el OM lentamente, regulando el flujo de aire que sale de la boca. La O debería sonar lo mas grave posible, mientras se emite el sonido se generan armónicos abriendo y cerrando la glotis y cambiando la forma interna de la cavidad bucal. Si se hace bien, debería sentirse la vibración expandiendose desde la base de la columna hasta el cuello.

Luego de unos segundos pronunciar la M, modificando la cavidad bucal y la posición de los labios para percibir las difencias en la vibración interna. No hay que forzar la duración. Cuando se sienta la necesidad de inhalar, hacerlo suavemente disfrutando de un par de segundos de silencio.

Es recomendable practicarlo varias vueltas, entre ocho y diez segundos cada una, con un descanso de la misma extensión entre ellas. Una variante muy recomendable es pronunciar el OM tapandose los oidos con los pulgares, de forma de escuchar mejor la resonancia interna.

No será como cantar Dhrupad. Pero vale la pena probarlo, en serio.

By Yogi | Febrero 8, 2008 | Categorias: Asrama, Sadhana |

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